La arena es finita

La arena es finita, y no sólo en forma. Este material procedente de la degradación de las rocas es también un recurso agotable. Es algo que no se tiende a pensar cuando uno está tumbado en la playa, pero lo cierto es que cada vez será más probable que la arena que vemos en las costas provenga de un lugar que no es el que se tiene delante. Ocurre por ejemplo en la playa de las Teresitas, donde cientos de bañistas que se tuestan bajo el sol de Tenerife en realidad están pisando el desierto del Sahara.

Vía Miguel Ángel G. Yanes.-
Vía Miguel Ángel G. Yanes.-

La arena de las costas de Tenerife es, en la mayoría de los casos, de color negro. Hasta mediados del siglo pasado la playa de Las Teresitas también tenía este tono; pero sobre todo tenía callaos. No era la zona bañista amplia y concurrida que es hoy; entonces apenas tenía arena y su cantidad iba disminuyendo cada vez más como consecuencia del abastecimiento que de ésta hacían las empresas de construcción. Sin embargo, era el pedazo de costa que quedaba de una ciudad que le había ganado espacio al mar con la creación del puerto marítimo. De ahí que el Ayuntamiento decidiera ir a buscar la arena a El Aaiún, en ese momento colonia española del norte de África. Desde allí se trasladaron 270.000 toneladas de este material que terminaron de sustituir, ya en 1973, el origen volcánico de esta costa por arena del desierto. Una obra faraónica que no tardó mucho en volver a reiniciarse, pero en esa ocasión en el año 1998, cuando el Sahara ya no era español, sino estaba ocupado militarmente por Marruecos, por lo que el pago fue a parar a las arcas del Reino Alauita.

Un carguero con arena procedente de El Aaiún en el puerto  de Santa Cruz de Tenerife (2011) / Foto: Puente Humano.-
Un carguero con arena procedente de El Aaiún en el puerto
de Santa Cruz de Tenerife (2011) / Foto: Puente Humano.-

Ahora la cuestión vuelve a desenterrarse en Tenerife y no sólo para Las Teresitas, el norte y el sur de la isla también comienzan a verse afectados por la pérdida de arena, y el Sahara vuelve a ponerse sobre la mesa como solución. La diferencia es que esta vez sería incurrir en la ilegalidad porque en 2002 la ONU estableció que toda actividad económica desarrollada en este territorio “que no responda a los deseos e intereses de los saharauis sería una violación de la Ley internacional”.

En el caso de Canarias, en el que la costa es pilar de la economía, esto no tendría por qué plantearse como una balanza en la que en un lado están los intereses de los canarios y, en el otro, el compromiso internacional o el valor solidario. Sólo hay que mirar lo que funciona en otras partes del mundo, al fin y al cabo, la desaparición de arena es un fenómeno global principalmente porque se requiere de este material para hacer hormigón, que se usa en la construcción de autopistas o edificios; pero también porque contiene silicio, un componente con el que se fabrican móviles y ordenadores. Tanta arena se consume que incluso supera al petróleo.

Trailer del documental Sand War, de Denis Delestrac,  en el que se denuncia la sobreexplotación de arena a lo largo del mundo.-

De ahí que en Florida pasara exactamente lo mismo que en Tenerife, pero allí encontraron otra solución: regenerar las playas con vidrio reciclado que, al pulverizarse, actúa exactamente igual que la arena. Y funciona, tanto es así que incluso las tortugas están volviendo a las orillas a poner sus huevos, por lo que no son castillos en el aire. Precisamente se trata de que sigan siendo castillos de arena.

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